Los diez principios
- 1. Mantener erguida la cabeza
- 2. Hundir el pecho y redondear la espalda
- 3. Relajar la cintura
- 4. Distinguir entre lo lleno y lo vacío
- 5. Hundir hombros y codos
- 6. Usar la mente y no la fuerza
- 7. Coordinar lo superior y lo inferior
- 8. Armonía entre lo interno y lo externo
- 9. Siempre continuo, sin interrupción
- 10. Tranquilidad en el movimiento
CLASES DE TAICHI
INDICE DE FORMAS
- Taijidao (versión de Chen Yanlin)
- Cinco Secciones de mano vacía
- San Shou de 5 secciones
- 5 secciones de Espada
- Forma de 5 Secciones de estilo Chen
- 108 movimientos Estilo Yang
- Forma de Espada de 67 Movimientos
- Sable Yang Tradicional (Yong Nian)
- Sub Bak Luo Han Sao
- forma Ng Wei Luk Hei Pa Kwa
- 37 movimientos de Cheng Man Ching
- 24 movimientos. Forma de Pekin.
- Forma de 10 movimientos estilo Yang
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Acerca de mi
- .
- * Instructor LUOHAN QIGONG por la Choy Lee Fut international Chan Family Generation * Profesor TaiChi estilo Yang *Subcampeon de armas tradicionales y medalla de oro en TuiShou en el I OPEN NACIONAL DE KUOSHU * Masajista Tui Na (masaje terapeutico Chino) Nivel 1 y 2 de Reiki
Yang family generation
Frases y proverbios
“Eventualmente, después de unos años de práctica, uno va sintiendo que cada
movimiento del Taiji Quan es un movimiento del universo.
La separación entre mente, cuerpo y espíritu comienza a desaparecer y el
estudiante de Taiji Quan consigue la ¨Unidad¨.”
Jou Tsung Hwa
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viernes, 27 de marzo de 2009
TRATADO DE TAI CHI CHUAN
9:50 | Publicado por
.
Autor: Wong Chung Yua (hacia el 1600)
El tai chi nace de la infinitud. Es el origen de lo positivo y lo negativo. Cuando el tai chi está en movimiento, lo positivo y lo negativo se separan; cuando el tai chi se detiene, lo positivo y lo negativo se integran.
Al practicar tai chi, hacer demasiado es igual que hacer demasiado poco. Cuando el cuerpo está en movimiento, debe seguir la curva para ampliar los movimientos.
Si el costado del contrario es duro, hay que cambiar nuestro propio costado para ablandarlo. Eso se llama seguimiento. Si el oponente se mueve y nos adherimos a él al seguir en la misma dirección, eso se llama adherirse. Entonces se está apegado al oponente: cuando él se mueve más rápido, nosotros también lo hacemos; cuando se mueve con más lentitud, nosotros también, concordando nuestros movimientos con los suyos.
Sean cuales fueren las acciones del oponente, el principio de la propia respuesta sigue siendo el mismo. Una vez que este tipo de movimiento se convierta en algo propio, se comprenderá el poder interno.
Tras lograr una comprensión del poder interno del movimiento, se puede enfocar la teoría de la percepción natural. La percepción natural se desarrolla a través de la práctica durante un prolongado período de tiempo; no se puede lograr una comprensión súbita de la percepción natural sin un prolongado tiempo de práctica.
Cuando se practica tai chi, hay que relajar el cuello y suspender la cabeza, como desde lo alto. El poder interno debe hundirse en la parte baja del abdomen. La postura debe ajustarse al centro. No hay que inclinarse en ninguna dirección. Los movimientos deben cambiar constantemente de lo sustancial a lo insustancial. Si se siente pesado el lado izquierdo, entonces hay que aligerarlo. Si se siente pesado el lado derecho, entonces hay que hacerlo desaparecer.
Hay que conseguir que cuando el oponente mire hacia arriba, nos sienta más alto, y que cuando mire hacia abajo, nos perciba más bajos. Cuando avance, debe sentir que no puede alcanzarnos, y cuando retroceda, debe sentir que no tiene escapatoria.
La sensibilidad del cuerpo debe ser tal que se pueda percibir el roce de una pluma contra la piel. Ni siquiera un mosquito hallará un lugar en el que posarse sin que se note. Entonces no habrá manera de que el oponente nos detecte o controle, siendo nosotros quienes le percibamos y controlemos.
Si se alcanza este nivel de sensibilidad, no habrá fuerza capaz de derrotarnos. Existen miles de métodos y técnicas en las artes marciales. La mayoría de las técnicas y posturas utilizadas dependen de la condición física (lo fuerte destruye a lo débil) y la velocidad (lo rápido derrota a lo lento), de manera que lo débil debe caer ante lo fuerte y lo lento debe perder frente a lo rápido. No obstante, todo ello depende de la capacidad física y no guarda relación con la disciplina de la que hablamos.
Hay que fijarse en la técnica de utilizar cuatro onzas de energía para controlar la fuerza de mil libras. Técnicas así no dependen de la fuerza bruta para vencer. Observa la capacidad del anciano que puede defenderse con éxito frente a muchos oponentes a la vez. Eso demuestra que la velocidad no determina la victoria.
Cuando se practica tai chi, hay que mantener una postura equilibrada como una balanza. Cuando nos movemos, los movimientos deben ser tan desenvueltos como el girar de una rueda.
Es necesario moverse de acuerdo a las situaciones cambiantes. Si no se puede responder de esta manera uno se torna pesado. A menudo, los artistas marciales con años de práctica siguen sin moverse adecuadamente y por ello no pueden seguir el fluir del movimiento de su oponente. Se trata de algo esencial porque se ven incapacitados por su error y doble pesadez.
A fin de evitar la doble pesadez hay que comprender que lo positivo y lo negativo deben complementarse. Entonces se comprenderá el flujo del poder interno y, tras practicar y refinar la técnica y explorar la propia percepción, se podrá utilizar y controlar el poder interno a voluntad. El principio del tai chi es así de simple: hay que rendirse y seguir las fuerzas externas. En lugar de hacerlo, la mayoría de las personas hacen caso omiso de principios tan obvios y buscan métodos más remotos y poco prácticos. Es el denominado error de centímetros, que cuando se desarrolla se convierte en miles de kilómetros. Todos los discípulos del tai chi deben ser conscientes de ello y estudiar diligentemente.
El tai chi nace de la infinitud. Es el origen de lo positivo y lo negativo. Cuando el tai chi está en movimiento, lo positivo y lo negativo se separan; cuando el tai chi se detiene, lo positivo y lo negativo se integran.
Al practicar tai chi, hacer demasiado es igual que hacer demasiado poco. Cuando el cuerpo está en movimiento, debe seguir la curva para ampliar los movimientos.
Si el costado del contrario es duro, hay que cambiar nuestro propio costado para ablandarlo. Eso se llama seguimiento. Si el oponente se mueve y nos adherimos a él al seguir en la misma dirección, eso se llama adherirse. Entonces se está apegado al oponente: cuando él se mueve más rápido, nosotros también lo hacemos; cuando se mueve con más lentitud, nosotros también, concordando nuestros movimientos con los suyos.
Sean cuales fueren las acciones del oponente, el principio de la propia respuesta sigue siendo el mismo. Una vez que este tipo de movimiento se convierta en algo propio, se comprenderá el poder interno.
Tras lograr una comprensión del poder interno del movimiento, se puede enfocar la teoría de la percepción natural. La percepción natural se desarrolla a través de la práctica durante un prolongado período de tiempo; no se puede lograr una comprensión súbita de la percepción natural sin un prolongado tiempo de práctica.
Cuando se practica tai chi, hay que relajar el cuello y suspender la cabeza, como desde lo alto. El poder interno debe hundirse en la parte baja del abdomen. La postura debe ajustarse al centro. No hay que inclinarse en ninguna dirección. Los movimientos deben cambiar constantemente de lo sustancial a lo insustancial. Si se siente pesado el lado izquierdo, entonces hay que aligerarlo. Si se siente pesado el lado derecho, entonces hay que hacerlo desaparecer.
Hay que conseguir que cuando el oponente mire hacia arriba, nos sienta más alto, y que cuando mire hacia abajo, nos perciba más bajos. Cuando avance, debe sentir que no puede alcanzarnos, y cuando retroceda, debe sentir que no tiene escapatoria.
La sensibilidad del cuerpo debe ser tal que se pueda percibir el roce de una pluma contra la piel. Ni siquiera un mosquito hallará un lugar en el que posarse sin que se note. Entonces no habrá manera de que el oponente nos detecte o controle, siendo nosotros quienes le percibamos y controlemos.
Si se alcanza este nivel de sensibilidad, no habrá fuerza capaz de derrotarnos. Existen miles de métodos y técnicas en las artes marciales. La mayoría de las técnicas y posturas utilizadas dependen de la condición física (lo fuerte destruye a lo débil) y la velocidad (lo rápido derrota a lo lento), de manera que lo débil debe caer ante lo fuerte y lo lento debe perder frente a lo rápido. No obstante, todo ello depende de la capacidad física y no guarda relación con la disciplina de la que hablamos.
Hay que fijarse en la técnica de utilizar cuatro onzas de energía para controlar la fuerza de mil libras. Técnicas así no dependen de la fuerza bruta para vencer. Observa la capacidad del anciano que puede defenderse con éxito frente a muchos oponentes a la vez. Eso demuestra que la velocidad no determina la victoria.
Cuando se practica tai chi, hay que mantener una postura equilibrada como una balanza. Cuando nos movemos, los movimientos deben ser tan desenvueltos como el girar de una rueda.
Es necesario moverse de acuerdo a las situaciones cambiantes. Si no se puede responder de esta manera uno se torna pesado. A menudo, los artistas marciales con años de práctica siguen sin moverse adecuadamente y por ello no pueden seguir el fluir del movimiento de su oponente. Se trata de algo esencial porque se ven incapacitados por su error y doble pesadez.
A fin de evitar la doble pesadez hay que comprender que lo positivo y lo negativo deben complementarse. Entonces se comprenderá el flujo del poder interno y, tras practicar y refinar la técnica y explorar la propia percepción, se podrá utilizar y controlar el poder interno a voluntad. El principio del tai chi es así de simple: hay que rendirse y seguir las fuerzas externas. En lugar de hacerlo, la mayoría de las personas hacen caso omiso de principios tan obvios y buscan métodos más remotos y poco prácticos. Es el denominado error de centímetros, que cuando se desarrolla se convierte en miles de kilómetros. Todos los discípulos del tai chi deben ser conscientes de ello y estudiar diligentemente.
