Los diez principios
- 1. Mantener erguida la cabeza
- 2. Hundir el pecho y redondear la espalda
- 3. Relajar la cintura
- 4. Distinguir entre lo lleno y lo vacío
- 5. Hundir hombros y codos
- 6. Usar la mente y no la fuerza
- 7. Coordinar lo superior y lo inferior
- 8. Armonía entre lo interno y lo externo
- 9. Siempre continuo, sin interrupción
- 10. Tranquilidad en el movimiento
CLASES DE TAICHI
INDICE DE FORMAS
- Taijidao (versión de Chen Yanlin)
- Cinco Secciones de mano vacía
- San Shou de 5 secciones
- 5 secciones de Espada
- Forma de 5 Secciones de estilo Chen
- 108 movimientos Estilo Yang
- Forma de Espada de 67 Movimientos
- Sable Yang Tradicional (Yong Nian)
- Sub Bak Luo Han Sao
- forma Ng Wei Luk Hei Pa Kwa
- 37 movimientos de Cheng Man Ching
- 24 movimientos. Forma de Pekin.
- Forma de 10 movimientos estilo Yang
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Acerca de mi
- .
- * Instructor LUOHAN QIGONG por la Choy Lee Fut international Chan Family Generation * Profesor TaiChi estilo Yang *Subcampeon de armas tradicionales y medalla de oro en TuiShou en el I OPEN NACIONAL DE KUOSHU * Masajista Tui Na (masaje terapeutico Chino) Nivel 1 y 2 de Reiki
Yang family generation
Frases y proverbios
“Eventualmente, después de unos años de práctica, uno va sintiendo que cada
movimiento del Taiji Quan es un movimiento del universo.
La separación entre mente, cuerpo y espíritu comienza a desaparecer y el
estudiante de Taiji Quan consigue la ¨Unidad¨.”
Jou Tsung Hwa
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lunes, 3 de enero de 2011
Invertir en perdidas...
4:17 | Publicado por
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Todo lo que cuesta esfuerzo, dedicación y paciencia merece la pena. Cuanto más intención, destreza e interés ponemos en algo más disfrutamos cuando lo alcanzamos. Esto son verdades universales.El maestro Chen Man Ching hablaba de “invertir en perdidas” o lo que es lo mismo perder para luego ganar. Cuanto más valoramos y nos aferramos a aquello que no queremos perder mayor es luego la ganancia obtenida. Otra gran verdad.
Tememos perder cosas a las que nos aferramos obstinadamente. Un trabajo que no nos estimula, una relación de pareja que no funciona, objetos inútiles que no queremos tirar, unos amigos que sentimos que no lo son realmente, etc, etc, etc… Sin embargo, son tantas y tantas cosas a lo largo de nuestra vida las que no queremos cambiar (sólo por el miedo que nos produce el cambio y el vértigo que nos da lo desconocido), que perdemos la perspectiva de que por mucho que nos cueste el cambio siempre el premio compensa el "dolor".
En Tai Chi Chuan los cambios a realizar son profundos y necesarios. Al ser cambios más internos el miedo a ellos es mayor todavía.Tememos dejar, aunque no sepamos decirlo con palabras, que alguien entre en nuestro “espacio vital”, expresión que utilizamos para referirnos a ese escudo invisible, esa especie de armadura que empezamos a crear en algún momento y al que vamos reforzando según halla sido de dolorosa nuestra experiencia de vida.
Aunque de una manera consciente yo decida dejar a otra persona que invada mi espacio vital, llegue a tocarme e incluso a empujarme, todos los estudiantes de Tai-chi que practican Tui-Sho estarán de acuerdo conmigo que, de alguna manera “choca” con esa parte de nosotros que creó el escudo.
Todos los instructores que trabajen a este nivel con sus alumnos, habrán observado el grado de dificultad general a la hora de dejarse tocar, empujar, tirar, etc. y el proceso que conlleva ir aceptando al otro.
Si, en cualquier faceta de nuestra vida, cuando cambiamos algo lo hacemos para conseguir algo mejor , conseguir habilidad en Tai Chi Chuan nos va a suponer dejar algo por el camino. Esa armadura que afanosamente tanto trabajo nos costó construir.
Si el “premio” sólo fuera conseguir una habilidad marcial, es posible que a más de uno no le mereciese la pena. Pero el premio va mucho más allá. Quitar la armadura supone recolocar todo a nivel interno. El mundo de lo emocional. Supone reconfiar o cuando menos dejar de desconfiar en el otro, supone, en definitiva, volver a aquel momento de la niñez en el que empezamos a construir dicha armadura.
Conseguir relajación, (algo tan ansiado por la mayoría de los que se acercan a nuestra disciplina) también conlleva pagar un precio. De entrada, aceptar esos cambios.
Muchos practicantes de Tai Chi creen que, a base de hacer la forma durante meses o incluso años, van a conseguir esa relajación. Y probablemente, lleguen a relajarse algo, nada o bastante, quien sabe…
Ahora… ¿Quién no ha sentido que, a pesar de su ardua práctica, en situaciones donde las circunstancias no son propicias todo se va al carajo? (léase sin una sala acogedora, musiquita arrulladora y el calor del grupo haciendo la forma) ¿Quién no ha sentido qué a pesar de nosecuantitos años de hacer la forma lenta y relajadamente, en el momento que se nos tuerce algo o las cosas no van como querríamos, o simplemente al encontrarnos con alguna situación especialmente estresante todos esos años de Tai Chi no nos han servido para nada. O lo que es lo mismo: Que esa relajación no es auténtica.
¿No debería un alumno con muchas horas de Tai Chi a sus espaldas ser capaz de relajarse en circunstancias y/o situaciones no propicias? (alguien que nos insulta cuando conducimos, un conflicto con un compañero de trabajo o con nuestra pareja, un problema al que no podemos dejar de darle vueltas, un disgusto, etc.)
El problema es que no es suficiente con la forma. La mayoría “queremos nadar y guardar la ropa” o lo que es lo mismo no estamos dispuestos a “invertir en pérdidas”. Sólo cuando somos capaces de dejar de lado nuestro ego, asumir que realmente nos queda muchísimo camino por recorrer o, lo que es lo mismo, asumir nuestro precario nivel en Tai Chi. Sólo cuando estamos dispuestos a vencernos a nosotros mismos, cuando dejamos que los compañeros nos pongan la mano encima o invadan nuestro espacio, cuando nos sometemos al duro trabajo diario de reconocer que no nos salen las cosas, cuando nos enfrentamos a sentimientos o emociones que no nos gustan como la ira, la agresividad, la envidia, la rabia, etc , sólo entonces estaremos en camino de que esa relajación se vaya interiorizando y se convierta en algo auténtico. El reto está ahí y yo creo que merece mucho la pena.
¿DUELE? (por Fernando de la Torre)
http://www.taichivalladolid.es/12.html