Los diez principios
- 1. Mantener erguida la cabeza
- 2. Hundir el pecho y redondear la espalda
- 3. Relajar la cintura
- 4. Distinguir entre lo lleno y lo vacío
- 5. Hundir hombros y codos
- 6. Usar la mente y no la fuerza
- 7. Coordinar lo superior y lo inferior
- 8. Armonía entre lo interno y lo externo
- 9. Siempre continuo, sin interrupción
- 10. Tranquilidad en el movimiento
CLASES DE TAICHI
INDICE DE FORMAS
- Taijidao (versión de Chen Yanlin)
- Cinco Secciones de mano vacía
- San Shou de 5 secciones
- 5 secciones de Espada
- Forma de 5 Secciones de estilo Chen
- 108 movimientos Estilo Yang
- Forma de Espada de 67 Movimientos
- Sable Yang Tradicional (Yong Nian)
- Sub Bak Luo Han Sao
- forma Ng Wei Luk Hei Pa Kwa
- 37 movimientos de Cheng Man Ching
- 24 movimientos. Forma de Pekin.
- Forma de 10 movimientos estilo Yang
Temas
- 2012 (3)
- 2011 (37)
- 2010 (32)
- 2009 (38)
-
2008
(25)
- diciembre(4)
-
noviembre(12)
- Chen Yong Fa (El Heredero de la Tradición)
- La relacion de los organos y las emociones
- Clásico del Taiji Quan (Wang Zongyue)
- II Ecuentro Interprovincial de Tui Shou
- Las posiciones estáticas
- Forma de 5 secciones de Espada del estilo Yang
- Cheng Man Ching
- A la Memoria de Fu Zhong Wen
- Forma 108 movimientos del Estilo Yang
- Maestros comtemporaneos: Sam Masich
- CLASICOS DEL TAICHI: Yang Chen Fu
- Las Cuatro Fuerzas Cuadradas
- octubre(9)
Etiquetas
- APUNTES (33)
- articulos externos (7)
- Chi Kung (16)
- citas. (5)
- cursos (8)
- FORMAS (18)
- Maestros clasicos (9)
- Maestros comtemporaneos (18)
- Medicina Tradicional China (9)
- Noticias y eventos (14)
- Qi Gong (14)
- Reportajes (31)
- seminarios (4)
- Tai Chi (65)
- Tui Na (3)
Enlaces
Acerca de mi
- .
- * Instructor LUOHAN QIGONG por la Choy Lee Fut international Chan Family Generation * Profesor TaiChi estilo Yang *Subcampeon de armas tradicionales y medalla de oro en TuiShou en el I OPEN NACIONAL DE KUOSHU * Masajista Tui Na (masaje terapeutico Chino) Nivel 1 y 2 de Reiki
Yang family generation
Frases y proverbios
“Eventualmente, después de unos años de práctica, uno va sintiendo que cada
movimiento del Taiji Quan es un movimiento del universo.
La separación entre mente, cuerpo y espíritu comienza a desaparecer y el
estudiante de Taiji Quan consigue la ¨Unidad¨.”
Jou Tsung Hwa
Buscador
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Las posiciones estáticas
4:27 | Publicado por
.
Las posiciones estáticas tienen mucho que aportar al entrenamiento, tanto a nivel de relajación como de actitud en la lucha. Hay diferentes posiciones de brazos y piernas siendo la más conocida la de “abrazar el árbol”. Se pueden practicar con diferentes enfoques, terapéuticos y marciales; con visualizaciones o sin ellas, con los ojos abiertos o cerrados, con diferentes tipos de respiración... Aunque normalmente le damos mucha importancia a la “cantidad” de minutos que nos mantenemos inmóviles, creo que es más importante la “calidad” en la ejecución del ejercicio. Debemos evitar pensar que si practicamos muchas horas conseguiremos automáticamente comprender “la verdad” de estos ejercicios. Practicarlas sin conciencia no nos hará daño pero tampoco nos aportará demasiado.
Cuando permanecemos un tiempo de pie con los brazos levantados no tenemos más remedio que ir ajustando nuestra postura, para que el dolor, que no tardará mucho en aparecer, no se nos haga insoportable. Diferentes tipos de tensiones van apareciendo y bloqueando el sistema músculo-esquelético, respiratorio y/o neuronal con mayor frecuencia. De nuevo aparece el dolor.
Creo que uno de los riesgos es tomar una actitud de “aguantar” o “resistir” en este ejercicio. Si aguantamos un dolor nos estamos aferrando a él y lo más normal es que éste crezca. Nuestra mente se resiste y lucha contra el dolor mientras nuestra musculatura se pone cada vez más tensa y el diafragma bloquea la respiración. Al resistir estamos generando otra tensión y añadiéndola a la que ya existía. Si entrenamos mucho podremos “aguantar” durante mucho tiempo pero en mi opinión no se trata de eso, sino de “soltar”, de “relajar”. Si nos encontramos “resistiendo” y no conseguimos relajar la doble tensión que se origina, pienso que es mejor descansar y retomar la postura tras unos minutos.
Se suele decir que cuando el dolor aparece debemos observarlo con distancia, y va muy bien ya que descubriremos que no es algo fijo, sino que cambia de intensidad, de lugar, de temperatura e incluso a veces desaparece durante unos instantes. Unas veces es agudo, otras difuso, más interno, más externo...
Pero igual de interesante es observar cómo reacciona nuestra mente ante el dolor: ¿se distrae? ¿se apega a él?¿está esperando a que el profesor diga de bajar los brazos? ¿aceptamos el dolor o nos lo queremos quitar de encima lo antes posible? ¿qué reacciones se están dando en la mente? ¿existe lucha? Muchas veces no podemos más, sentimos que debemos bajar los brazos, pero no lo hacemos para no mostrarnos débiles por ejemplo. Quizás proyectamos la figura del padre en el profesor y eso nos hace reaccionar de una manera u otra. O quizás nos sentimos atraídos por la persona que tenemos al lado y estamos haciéndonos los “valientes”.
De la misma manera, si observamos nuestro cuerpo veremos que está haciendo micro-movimientos para “escapar” del dolor. Estos pequeños movimientos se realizan de forma automática buscando una posición más “cómoda” (que a su vez nos llevará a un nuevo dolor). También puede aparecer temblor debido a la rigidez y debilidad de nuestros músculos. A algunos nos asusta este temblor y en ese caso podemos detenerlo; sabiendo que un día puede merecer la pena no parar, atravesarlo y ver qué sucede. Muchas veces hay sensaciones de calor, frío, hormigueo...
Si nos fijamos a nivel emocional veremos que a lo mejor existe miedo de no ser capaz de “aguantar” hasta que el profesor diga el final. Quizás experimentamos frustración, vergüenza o rabia si hemos tenido que bajar los brazos; orgullo o euforia si lo hemos logrado. Pueden aparecer diferentes reacciones ante la debilidad e impotencia que el dolor nos provoca: ansiedad, tristeza, llanto...
Mi opinión es que cuando aparezca el dolor sintamos primero si nuestra estructura está bien alineada, y en caso contrario ajustar la postura. Nos daremos cuenta de que siempre hay en cada uno de nosotros una o varias zonas de tensión que hacen que nuestra posición esté descompensada. Debemos estar atentos a corregir las veces que sean necesarias dichos bloqueos. Buscamos la posición neutra o más relajada posible.
De todas formas aunque nuestra estructura esté bien alineada, lo normal es que el dolor nos acompañe durante el ejercicio. Pero este tipo de dolor será diferente: percibiremos algo más interno, un dolor con “historia propia”. Y aquí es donde la mente debe observar el dolor y lo que éste nos provoca: ¿qué tipos de pensamientos, imágenes, recuerdos, sentimientos... aparecen cuando observamos el dolor? ¿qué reacciones aparecen a nivel corporal y emocional? ¿cómo estamos viviendo el dolor?
Puede que con el tiempo vayamos quitando capas, descubriendo cosas y profundizando en un dolor que, si fuéramos más sensibles y perceptivos, hubiéramos detectado mucho antes. Poco a poco la relajación va llegando a niveles más profundos.
Otro riesgo en este ejercicio es la distracción, incluso aunque exista el dolor (siendo otra forma de negarlo). Aunque parezca difícil podemos llegar a tener un estado de “aletargamiento” mientras practicamos las posiciones estáticas. En muchos de nosotros pueden más los proyectos de futuro y recuerdos del pasado que el dolor del aquí y ahora (nuestro peso podría ir de adelante a atrás y viceversa en un momento así). Desaparece así nuestra “presencia interna”. Pienso que es hábil adoptar una actitud de “alerta” y en muchos casos también mantener los ojos abiertos. Es como si fuera a suceder algo y no nos lo quisiéramos perder. Podemos imaginar por ejemplo que un animal va a saltar hacia nosotros en cualquier momento y desde cualquier dirección (ese animal representaría cualquier aspecto interno nuestro). La sensación es como si decidiéramos comenzar a movernos sin llegar a hacerlo: el movimiento en la quietud (al igual que la quietud en el movimiento cuando hacemos las técnicas, las aplicaciones y el empuje libre). Esta actitud nos ayudará sin ninguna duda a la hora de practicar la lucha...
En ocasiones cuando practicamos “abrazar el árbol” poco a poco nos vamos comprimiendo, haciéndonos “pequeños”sea de una manera tensa o relajada. Nuestra espalda, en lugar de irse abriendo, se cierra y encoge. En este caso va desapareciendo también nuestra “presencia externa”. Creo que al practicar este tipo de ejercicios no debemos perder la noción de expansión (“peng” en Tai Chi). Nos puede ayudar la idea de estar “dentro” de la corteza del árbol, empujándola suavemente hacia fuera en todas las direcciones, en lugar de estar abrazando el árbol.
Cuando estamos en nuestras primeras etapas en el tai chi es muy difícil entender que el hecho de estar de pie y quieto durante un período más o menos largo pueda llegar a ser uno de los principales ejercicios, pero la práctica poco a poco va llevándonos a mirar cada vez más hacia dentro y para ello vamos buscando también la quietud en cualquiera de sus expresiones.
